
El puente que Matanzas no debe perder: patrimonio y futuro del puente ferroviario sobre el Yumurí | En Matanzas, los puentes forman parte de la imagen con la que la ciudad se representa a sí misma. No es casual que la denominación de “ciudad de los puentes” haya adquirido una presencia tan importante en el discurso patrimonial local. Estas estructuras no solamente permiten atravesar los ríos que articulan el espacio urbano, sino que también reflejan distintas etapas de su crecimiento económico, urbano y tecnológico. Los puentes matanceros constituyen, por tanto, testimonios materiales de la evolución de la ciudad y deben ser considerados dentro de una gestión integral de su patrimonio.
Por: Odlanyer Hernández-de-Lara
Generaciones de matanceros han crecido viviendo un paisaje de puentes que nos identifica, aun cuando la cotidianeidad nos lleva apresurados sobre sus estructuras sin detenernos a pensar en los muchos años de historia y tradiciones que encierran. Podemos estar, sin embargo, ante la última generación que contemple todavía en pie el denominado Puente de Hierro sobre el río Yumurí.
Construido en 1904, el puente forma parte del mismo proyecto de expansión ferroviaria que dio lugar al puente giratorio sobre el río San Juan. Ambas estructuras fueron concebidas para conectar la red ferroviaria de Matanzas con el puerto y las instalaciones de Versalles, y formaron parte de una transformación fundamental de la ciudad durante las primeras décadas del siglo XX.

Más de un siglo después, sin embargo, la situación del puente del Yumurí obliga a formular una pregunta que trasciende su estado constructivo: ¿qué lugar ocupa hoy esta estructura dentro de las políticas de conservación del patrimonio de Matanzas? Si algo comparten los matanceros, es la valoración de los puentes de la ciudad, no solo por su utilidad, sino también por el lugar que han llegado a ocupar en la identidad y la memoria locales.
En marzo de 2025, como había ocurrido en otras ocasiones durante los años anteriores, una denuncia pública volvió a llamar la atención sobre el avanzado deterioro del puente ferroviario de Versalles, con evidencias visibles de corrosión y abandono. Desde entonces, las noticias sobre intervenciones realizadas en otros puentes de la ciudad han hecho todavía más evidente la ausencia de una respuesta pública comparable a esta estructura.
No se trata solamente de salvar un puente. Se trata de decidir si una infraestructura que ha perdido buena parte de su función original puede adquirir nuevos significados y, con ellos, un nuevo futuro patrimonial. Hasta el momento no existe una respuesta pública clara que permita conocer cuál será su destino. ¿Será reparado? ¿Será sometido a un diagnóstico estructural? ¿Se conservará? ¿Se buscará para él una nueva función? ¿Será necesario desmontarlo y reconstruirlo parcialmente? ¿O simplemente continuará deteriorándose? Estas preguntas deberían encontrar respuesta antes de que el deterioro termine decidiendo el futuro del puente.
En La Habana, un puente histórico de hierro sobre el río Almendares fue sometido a una intervención radical después de que los estudios técnicos determinaran que su superestructura presentaba daños que hacían inviable una simple reparación. La solución adoptada consistió en sustituirla por una nueva estructura similar a la anterior, conservando su diseño general y su funcionamiento.
En determinadas circunstancias, la sustitución de elementos puede ser la única manera de preservar una estructura, su presencia en el paisaje urbano y parte de sus valores históricos.El problema consiste en determinar qué se sustituye, qué se conserva y qué significado se atribuye a cada componente.
El caso habanero demuestra que una estructura histórica puede mantener su presencia mediante una intervención que incorpore una cantidad considerable de materia nueva. Pero también pone de manifiesto los límites de una concepción del patrimonio basada exclusivamente en la conservación de la materia original. Si la totalidad o una parte sustancial de una estructura es reemplazada, ¿qué es exactamente lo que estamos conservando?
La respuesta no puede reducirse únicamente a la materia. También conservamos una forma, una ubicación, una relación con el paisaje, una memoria urbana, una función histórica y el conjunto de significados acumulados en el tiempo. Es precisamente esta discusión la que debería incorporarse al caso del puente del Yumurí.
Una de las dificultades que plantea la conservación de las infraestructuras industriales es que su valor suele estar estrechamente asociado a la función para las que fueron construidas. Cuando esa función desaparece, también puede parecer que desaparece la razón para conservarlas. El patrimonio industrial, sin embargo, obliga a cuestionar esa relación.
Una infraestructura puede perder su función original y adquirir nuevos valores. Puede convertirse en testimonio histórico, elemento de un paisaje cultural, espacio público, recurso educativo o lugar de memoria. El puente del Yumurí ofrece precisamente esa posibilidad. Su importancia actual no depende necesariamente de que vuelva a tener un uso ferroviario.
Puede conservarse porque permite comprender cómo funcionó la Matanzas portuaria e industrial. Puede conservarse por su relación con el río y con el paisaje de Versalles. Puede convertirse en un espacio para interpretar la historia del ferrocarril de la ciudad e incluso formar parte de un circuito más amplio de patrimonio industrial que conecte estaciones, antiguas líneas ferroviarias, puentes, almacenes, instalaciones portuarias y otros elementos que todavía sobreviven.
Esta posibilidad resulta especialmente relevante porque Matanzas posee un patrimonio industrial disperso que difícilmente puede comprenderse mediante la consideración aislada de sus monumentos y estructuras. El puente es valioso no solamente por sí mismo, sino por las relaciones históricas y territoriales que permite reconstruir.
¿Habrá una respuesta institucional?
Esta es probablemente la pregunta que debe permanecer abierta. No es suficiente con afirmar que la conservación de un puente centenario resulta técnica o económicamente imposible. La cuestión es otra. ¿Existe una decisión institucional respecto al futuro del puente de hierro del Yumurí? La documentación pública disponible hasta el momento no permite responder afirmativamente. Sería deseable que pudiera hacerlo.
Una respuesta institucional no tendría necesariamente que comenzar con una obra de gran envergadura o con una intervención de millones de pesos. Podría comenzar con algo mucho más básico: reconocer públicamente el problema, realizar un diagnóstico técnico, documentar de manera integral la estructura, establecer responsabilidades y estudiar las distintas alternativas de conservación.
Después vendrían las decisiones técnicas y económicas. Pero sin esa primera decisión —reconocer que existe un patrimonio en riesgo— difícilmente podrán producirse las demás.
Antes de perderlo
La situación del puente ferroviario del Yumurí plantea una contradicción que resulta difícil de ignorar. Matanzas se identifica con sus puentes y la historiografía local los reconoce como elementos fundamentales de su paisaje urbano y de su identidad. El puente del Yumurí figura, además, dentro de ese conjunto de grandes estructuras centenarias que todavía testimonian de una etapa decisiva de la transformación de la ciudad.
El puente no tiene necesariamente que volver a ser lo que fue. Su futuro podría encontrarse precisamente en aquello en lo que se ha convertido. Puede ser un testimonio de la historia ferroviaria y portuaria de Matanzas. Puede formar parte del paisaje cultural del Yumurí. Puede convertirse en espacio de interpretación patrimonial. Puede adquirir una función peatonal o cultural. Puede incluso integrarse en una ruta de patrimonio industrial.
Pero para que cualquiera de esas posibilidades pueda llegar a materializarse, primero hay que conservar la estructura para que las historias asociadas puedan seguir siendo contadas. La pregunta, por tanto, no es solamente si el puente puede sobrevivir, sino qué estamos dispuestos a hacer para que sobreviva y bajo qué criterios queremos conservarlo.
Después de más de 120 años, el puente de hierro sobre el Yumurí continúa formando parte del paisaje de Matanzas. Su desaparición no supondría solamente la pérdida de una estructura metálica, sino también la de una pieza de la infraestructura que articuló ferrocarril, puerto, industria y ciudad durante gran parte del siglo XX matancero.
El puente constituye, ni más ni menos, un representante legítimo de la historia urbana que no deberíamos permitirnos perder. Todavía existe la posibilidad de documentarlo, estudiarlo y discutir seriamente su futuro. Lo que no sabemos es cuánto tiempo queda para hacerlo.
Leer más:
González Arestuche, L. & R. F. Recondo Pérez (2009). Puentes de Matanzas. Ediciones Matanzas.
Recondo Pérez, R. F. & L. González Arestuche (2011). Puentes de Matanzas, valioso testimonio a tener en cuenta en la Gestión Integral del Patrimonio-GIP. Revista de Arquitectura e Ingeniería, Vol.5, no. 2, https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3711843.pdf
Olivera Fleita, R. K. (2023). Ampliación de la infraestructura ferroviaria en la ciudad-puerto Matanzas, Cuba (1901-1921). Urbania. Revista latinoamericana de arqueología e historia de las ciudades, 12, e106, https://www.aacademica.org/urbania/109.pdf
CiberCuba. 2025. “El puente ferroviario de Versalles en Matanzas se deteriora entre óxido y abandono.” 16 de marzo de 2025, https://www.cibercuba.com/noticias/2025-03-16-u1-e135253-s27061-nid298839-puente-ferroviario-versalles-matanzas-deteriora
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