
Proteger el patrimonio de la Independencia es honrar a Martí. Hoy, en el aniversario del natalicio de José Martí, recordamos desde Cuba Arqueológica no solo al pensador y al organizador de la Guerra Necesaria, sino también su profunda preocupación por la historia, la memoria y la dignidad de la nación. Martí entendía que la independencia no era únicamente un hecho político, sino un proceso ético y cultural, anclado en el conocimiento y el respeto por el pasado.
Los sitios asociados a las guerras de independencia de Cuba —campamentos, campos de batalla, caminos, fortificaciones y espacios de vida cotidiana— forman parte de ese legado. Son testimonios materiales de la lucha por la soberanía y, como tales, constituyen una fuente insustituible para comprender cómo se construyó la nación. Sin embargo, hoy muchos de estos sitios están siendo impactados por el expolio arqueológico, el uso indiscriminado de detectores de metales y la comercialización de objetos históricos en redes sociales.
La extracción no autorizada de artefactos en estos espacios no solo viola la ley: destruye contextos arqueológicos, borra información histórica irrepetible y convierte la memoria de la independencia en mercancía. No se trata de “rescatar objetos”, sino de preservar los contextos que permiten entenderlos. Sin contexto, no hay historia; hay fragmentos mudos.
Recordar a Martí hoy implica también asumir una responsabilidad con el #patrimonio histórico y arqueológico del país. Defender estos sitios no es un acto nostálgico ni académico: es una forma concreta de honrar la independencia, la memoria colectiva y el futuro.
La historia no se vende.
La memoria no se excava sin permiso.
La independencia también se defiende cuidando sus huellas.
Por Odlanyer Hernández de Lara.
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